Si llevas tiempo pensando cómo pedir el aumento de sueldo que mereces, sabes que por más que repasas la conversación en tu mente, en el momento en que decides acercarte a la oficina de tu jefe, mueres de miedo, entras en pánico y regresas a tu lugar con la idea de volver a intentarlo al siguiente día.

Este miedo puede ser tan fuerte, que muchas personas hasta descartan la idea de ir a pedirlo. Por otro lado, la realidad es que deberías de sentirte cómoda pidiendo un aumento si así lo mereces. Solamente haznos un favor y prepárate para conseguir tu objetivo.

Estos son algunos de los errores más comunes que podrían impedirte recibir el aumento que buscas:

1. No tienes prueba de tus logros

No significa que debes tener una carpeta gigante o un archivo digital de todas las cosas que has hecho bien, que estamos seguras han sido muchas. Se trata más bien de tener resultados de proyectos en los que te hayas involucrado, pero más a manera de CV.

Tener tus logros es una buena herramienta al momento de acercarte a pedir un aumento, pues no hay mejor prueba que ‘papelito habla’.

Estos registros también te servirán para tu CV y como referencia al momento de buscar un trabajo en otro lado.

2. No sabes lo que estás pidiendo

Te armas de valor, tienes un plan y llegas con tu jefe a plantearla la propuesta. Cuando te pregunta, “¿cuánto quieres que te suba? “, te quedas con la boca abierta y te empiezan a sudar las manos porque, ¡no tienes ni idea!

Antes de pedir un aumento, piensa cuánto quieres que te suban el sueldo, ten una cifra preparada. Puedes pensar de cuánto fue tu último aumento y sacar un promedio, o puedes echarte un clavado para saber cuánto está ganando la gente que tiene tu puesto.

Debes leer: Cómo pedir un aumento de sueldo y no morir en el intento.

3. Te enfocas en el pasado

Este error es más común de lo que crees. Piensas que porque el año pasado hiciste tal, tal y tal, mereces ahora una recompensa. Es bueno, como decíamos en el punto 1, tener un registro de tus logros, pero también deberás pensar en qué puedes ofrecer tú a la compañía que merezca un aumento de sueldo.

Recuerda que a la gente no solo le pagan por lo que hicieron que, al final, era parte de su trabajo, sino también por las propuestas del trabajo que van a hacer.

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4. No sabes qué piensan de ti

Imagina que tu jefe no está nada contento con tu trabajo y te acercas a pedir un aumento de sueldo. ¡No te lo va a dar! Es importante que de vez en vez, tengas la confianza de preguntar cómo se siente con tu desempeño o con tu actitud.

Aún si estás contento con tu sueldo, deberías poder platicar sobre tu desempeño regularmente. Además de todo, demostrarás interés por mejorar.

5. Lo pides en el peor momento

Tal vez la empresa está en medio de una crisis y se te ocurre ir a pedir tu aumento… Lo más probable es que no tengan ni siquiera cabeza para atenderte.

No existe un “momento perfecto”, pero seguro hay mejores días que otros. Pregúntale a tu jefe cuándo tiene tiempo de platicar contigo en privado y agenda una cita con él.

Nota importante: Si llevas menos de 1 año en tu nuevo trabajo o puesto, no pidas un aumento de sueldo. Si no tienes nuevas responsabilidades o más proyectos de como empezaste, no hay bases para evaluar si mereces o no ese aumento.

6. No te compares con los demás

Lo peor que puedes hacer es ir con tu jefe a decirle que fulanita de la oficina de al lado gana más que tú. Cuando pides un aumento de sueldo se trata de tu capacidad de negociarlo y hacerle ver que lo mereces, enfócate en tus logros y tus propios créditos.

 

Cuando estés decidida a pedir un aumento, ten en cuenta que debes ir lo mejor preparada posible. Si tu jefe te dice que no o te hace una pregunta, es importante que te mantengas bajo control y defiendas tu punto de vista lo mejor posible. Puede que esta vez te diga que no, pero en un futuro te diga que si… Pero si sales corriendo, avientas la puerta de la oficina y hablas mal de él con los demás, o corres a llorar de enojo, ten por seguro de una vez que la próxima vez que lo pidas, te dirá que no.

Enfócate en pedirle las razones por las que te lo está negando como retroalimentación para mejorar y para que estés mejor preparada la próxima vez que lo pidas.

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