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Cosas que deberías ignorar para ser feliz en tus 20’s

Sin duda, una de las mejores épocas de nuestras vidas son los veintes. Todo es confuso, salimos de la adolescencia para hacer todo, menos establecernos. ¿Te mudas de casa de tus papás? ¿Sales de la universidad esperando encontrar el trabajo de tus sueños? Aquí es cuando realmente descubres qué quieres, hacia dónde vas, qué vas a hacer y todo lo que antes pensabas que tenías bajo control (o no).

Estos años son cruciales para desafiar la forma en la que has pensado toda tu vida y escribir el rumbo que tomará tu futuro.

Es común caer en una ‘crisis’ en donde te cuestionas si las decisiones que has tomado hasta ahora han sido las correctas. Parece más difícil elegir cuando estás en un mar de opciones.

Es momento de empezar a apreciar las lecciones que hemos aprendido y las cosas que deberías dejar de sentirte mal en tus 20’s. Sobre todo, si estás más cerca de los treintas.

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1. Tu situación sentimental

Sabemos la flojera que te causa ver que todos a tu alrededor se están casando, teniendo hijos, yéndose a vivir juntos… y también sabemos que te súper choca: ¿Y el novio pa’ cuando? ¿Y tú cuándo te casas? ¿No quieres tener hijos? ¡NO! Y si quiero, ¿a ti qué? No deberías avergonzarte de tu situación sentimental. Ya sea que estés en el club de los casados o de los que tienen hijos o de los solteros. Deja de preocuparte por lo que la gente diga. Nadie vive en la cabeza de nadie. Punto.

2. Cambiar tu rumbo profesional

Ponte en esta situación: Crees que lo tienes todo bajo control. Llevas años en el mismo trabajo, has crecido, estás peleando un mejor puesto/sueldo. Estás buscando progreso laboral y de pronto, de un día para otro, hay recorte en la empresa y con la mano en la cintura te vas con tu caja y tu taza. En otra situación: odias tu trabajo y te pasa por la cabeza renunciar y empezar de cero.

¿Qué vas a hacer? ¿Qué va a pasar? ¿Quién eres ahora? Primero respira profundo. NO PASA NADA. Te prometemos que ya encontrarás otro trabajo. ¿Te vas a tardar? Puede que sí. ¿Te va a gustar? Depende de ti. ¿Será el trabajo de tu vida (aunque pensabas que ese trabajo del que te acaban de correr lo era)? Maybe. Un trabajo no te define y formas de conseguir dinero hay muchas. Si lo ves por el lado bueno, podría ser lo que necesitabas para descubrir tu verdadera pasión y dedicarte a lo que realmente te gusta. Nunca hay que dar todo por sentado. No tengas miedo de cambiar tu rumbo profesional.

3. Perder algunos amigos

Es triste pensar en lo bien que la pasabas con tu mejor amiga de la prepa *inserta su nombre aquí* y que ya no se hablen. La transición de convertirte en un adulto implica también una evolución en tu forma de pensar. Habrá algunos amigos que te acompañarán en tus nuevas etapas de la vida, pero habrá algunos que no. (Y está bien). A veces ya no congeniamos con las mismas personas e incluso, podríamos estar en total desacuerdo con sus ideales. Déjalos ir. No pasa nada y de todos modos, no eran para siempre.

4. Seguir viviendo en casa de tus papás

Un poco como el punto 2, puede que tus amigos ya se estén casando, independizando y tú sigas viviendo con tus papás. Piensas que ya te tardaste en salirte y te urge encontrar un lugar para ti. Puede que tengas los recursos, pero, ¿si no los tienes? Que no estés en tu propia casa no se relaciona directamente con la incapacidad de ser independiente. Al contrario, aprovecha que no tienes que pagar renta para ahorrar y pronto tendrás tu propio lugar.

5. Decir que no

¿Cómo? Tengo que ir al antro todos los fines de semana. ¡Nunca volveré a ser tan joven! Mi amiga *inserta nombre aquí* se va a enojar.

No. De verdad, no. Está bien quedarte en casa en viernes en la noche y echarte un maratón de películas. Si no quieres ir, ¡no vayas! Si no quieres ayudar a tu compañerito del trabajo con SU chamba, ¡no lo hagas! Llega un momento en que decir que no está bien. ¿Tu novio organizó un fin de semana con sus cuates y sus novias que te ultra chocan? Neta no vayas. Te prometemos que todo va a estar bien.

6. Lo que haces con tu dinero

Ya sea que lo estés ahorrando porque quieres casarte el próximo año y comprar tu propio depa, o poner un negocio. O ya sea que te lo estés gastando todo en viajar por el mundo. O en comprar bolsas caras. Tu dinero es tu dinero y haz lo que quieras con él. Nuestros hábitos se basan en nuestras prioridades. 

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7. No seguir tu línea del tiempo

¡Clásico! ¿Te acuerdas de tu respuesta a ‘¿Cómo te ves en 10 años?’ hace 10 años? Seamos honestas. Seguro tú también pensabas que a tus 24 conocerías el mundo, a los 26 estarías ya casada. A los 28 tendrías a tu primer hijo y a los 30 ya tendrías tu propia casa y segundo hijo. Del trabajo ni hablar. Serías la jefa de tu área… ¿qué digo jefa? Serías la directora de la empresa. Es más, tendrías tu propia empresa…

No lo malinterpretes. Está bien tener planes y sueños, pero no te frustres cuando te das cuenta que tienes 29 y no te has casado ni tienes hijos. Esa ‘vida ideal’ no debe ser tu medida de éxito de tu vida actual. No dejes de luchar por alcanzar tus metas y aprende de cada una de tus lecciones de vida. Lo mejor está por llegar.

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